El poder de las palabras
El idiolecto como objeto de estudio.
Durante la clase de hoy reflexionamos mucho en grupo sobre las diversas afectaciones de frases en nuestros procesos de diseño. El mismo proceso me llevó primero a descubrir frases de motivación que nunca había escuchado de experiencias ajenas, y luego a darme cuenta el poder de las palabras en distintos contextos, teniendo en cuenta siempre el sujeto que lo recibe y del cual fue emitido.
Partiendo de la fenomenología aprendida en la primera clase, conecto el mismo proceso de afectación de las frases en la actividad entre compañeras, pensando las frases como factores noemáticos los cuales influirán distinto dependiendo de la situación y el factor noético del sujeto al cual atañe. No me afecta de la misma manera una frase de un profesor del CBC, donde mi persona académica recién comenzaba a entrar en el mundo del diseño, que mi yo de hoy en día que se encuentra atravesada con herramientas distintas en mi “banco de saber”. Mi yo atravesado por diferentes contextos, que vive las situaciones desde distintas perspectivas de una misma frase me atraviesa diferente.
De la mano, veo como también la validez que le damos a una
frase se encuentra correspondida al sujeto que la emite y la persona que la
recibe posicionada en un cierto momento de su vida. Las palabras también nos pueden generar distintos niveles de afectación dependiendo la forma en la cual están emitidas: ¿es un comentario directo, indirecto o una afectación por analogía? ¿Es una frase que refleja lo que quiere decir desde sus propias palabras o desde un significado escondido en una anología o una indicación indirecta?
"Que la inspiración me llegue trabajando" se puede ver como una analogía o sugerencia a no estancarse y trabajar hasta que se destrabe ese bloqueo. Me gustan las anologías muchas veces como frases inspiracionales en momentos de agobio o frustración. Por ejemplo, una de las frases que más me repito a mi misma, luego de que mi padre me lo haya inculcado, es "los elefantes se comen de a pedacitos" como una analogía de no mirar la lista completa de quehaceres para no agobiarse y arrancar de a tareas pequeñas. La misma frase que tanto me gusta fue una analogía sugerida tantas veces que se me inculcó como parte de mi pensar.
Al mismo tiempo, esa homologación también la generamos a través de nuestros conocimientos y creencias del momento. Es decir, los profesores que veíamos como deidades al principio de la carrera pueden crecer en nuestro imaginario, o decaer en pensamiento a medida que mi yo diseñador crece en el campo. Si bien todas las palabras nos atraviesan de cierta manera, no es lo mismo el nivel que tiene dependiendo la altura que posa en mi escala de valores cada referente en mí. El sujeto que emite la frase es un elemento clave muchas veces en el posicionamiento que tomamos al entrar en contacto con la frase.
Me sirvió mucho la reflexión a modo grupal de esta temática, ver otras posiciones sobre las mismas frases y como sus experiencias académicas también influían en las mismas. Una frase de apoyo en mi carrera (arquitectura), era mal recibida por una compañera de imagen y sonido donde nos contaban que los tratos eran otros. También como entre todas vimos los distintos lados donde la palabra tiene poder y como la misma a cada una nos influía después al momento de diseñar. Si nos generaba un bloqueo o desmotivación o al contrario nos motivaba o daba otra mirada para seguir trabajando. De la misma manra, señalamos las desmotivaciones autoproducidas por la repetición de frases hacia nosotras mismas, como repetirnos "4 es nota, el resto es lujo" es un posicionamiento ante un autoconvencimiento de que es la nota a la que queremos llegar, en vez de repetirnos frase de autoconvencimiento más inspiracionales. Muchas veces es el comienzo de un chiste que nos podemos terminar creyendo.
Asimismo, me hizo pensar en el poder de las palabras mías hacia otros. Hoy en día me encuentro ocupando roles de docente o ayudante en la facultad, lo cual me choca el cómo quizá una frase mía pudo haber resonado en algún alumno, positiva y/o negativamente. Pienso en el profesor del CBC que quiere enseñar, pero termina haciéndonos llorar por su dureza, ¿Será que era duro o que no se ponía en nuestros zapatos a la hora de enseñarnos? Hay personas que enseñan desde su soberbia, pero otras que no se dan cuenta del poder que las palabras generan. Somos seres influenciables que emitimos palabras muchas veces sin chequeo previo antes de expresarnos, haciendo uso de nuestro poder de hablar sin pensar el podes que esas palabras poseen. También entre colegas, al des validar o no la idea del otro y como nos hacen sentir. Si en un grupo me hacen sentir que mis ideas no sirven, dependiendo el contexto lo voy a tomar como un impulso a seguir indagando hacia unas mejores o como que no sirvo para cumplir mi rol de creativo en la actividad. Hoy en día me considero una persona con cierto carácter formado y no dudo sobre mi saber, pero ¿Qué pasaría si el día de mañana me desacredita un arquitecto al que admiro? O cuando termine el ciclo académico y me inserte al mundo laboral de lleno, mi situación de baja experiencia laboral me genera incertidumbre y lo que un futuro jefe me diga me puede llegar a hacerme sentir o muy inferior o estimularme a mejorar.
Creo que el poder de las palabras siempre va a existir, pero
que el autoconvencimiento que pueda lograr sobre mí, es el cual me hará escucharlas
y convertirlas en un estímulo más que en un bloqueo. El viaje que hacemos nos
puede llevar a muchísimos lados, está en nosotros decidir que sea siempre para
adelante.
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Esta clase me resultó muy interesante. Creo que el poder dividir las formas de afectación ayuda a ser conscientes de como tomamos las palabras del día a día,. Aunque el saber que las palabras afectan en sí no es un nuevo descubrimiento, esta catalogación y el trabajo grupal con gente de otras carreras se me hizo interesante. Las frases motivacionales de mis compañeras me ayudaron como incorporación nueva a mi vocabulario, mi favorita siendo "Vayanse a la mierda que yo los traigo" como frase de un profesor de una compañera, invitándola a producir a montones diversas ideas y que luego la ayudaría a aclararlas. Este año mis docentes no eran amigos de ese concepto, y es algo que me pasa mucho a principio de los proyectos, buscar todas las formas posibles de atacar el problema, por lo cual me inspiró a no ver mi proceso como mal, sino como algo diferente, aunque soy mi yo avanzada en el proyecto la que se trae devuelta.
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