Ir al contenido principal

GRUPO 4 - CLASE 2


 Memoria grupal

"Ciudad interconectada"

Un grupo que se forma sin prejuicios previos, sin saber quién es cada uno. Confiamos en la clase y en cómo nuestros instintos nos llevarían a elegir correctamente, confiando en el proceso. Con palabras o frases, nuestro consciente busca a alguien que piense de forma parecida, o que en cambio, creamos que nos complementará en nuestras faltas. 

Desde que comenzamos, notamos que no compartir el mismo enfoque o experiencia academica, es a la ves un desafio y una oportunidad para el proceso creativo. Nos preguntamos: ¿Hasta que punto esas diferencias, en vez de ser una barrera, podían transformarse en una fortaleza? ¿Qué habría pasado si todas estudiáramos lo mismo y pensáramos igual? ¿Puede ser que lo que percibimos inicialmente como un obstáculo o un problema, en realidad sea lo que nos impulsa?, en vez que pensar que eso sería una traba, nos dimos cuenta realizando la actividad que cada una tenía diferentes conocimientos para desarrollar la actividad, diferentes miradas frente a un problema; aunque algunas compartíamos los mismos saberes los aplicábamos de maneras diferentes y eso construyó una pieza innovadora. En base a esto me pongo a pensar lo necesario y nutritivo que es este encuentro entre diferentes disciplinas, sin ellas el resultado nunca hubiese sido el mismo.

Iniciamos la actividad grupal con un conjunto de palabras con las que todas estábamos de acuerdo: nuestra ciudad ideal debía ser segura, diversa, verde, espaciosa y colorida. Estas palabras surgieron del consenso, de la discusión y la argumentación. Hubo algunos conceptos que tuvimos que ir cediendo para poder quedarnos con 5. Y así y todo, quizás el orden de prioridad en que ubicamos las frases tampoco correspondía al criterio exacto de todas. Si de la mayoría. Eso es trabajar en equipo, ¿no? Personas que trabajan conjuntamente hacia un objetivo común, en este caso, armar una lista con 5 adjetivos. Y ese fue orden. Esas fueron nuestras bases sobre las que empezamos a construir nuestro proyecto. ¿Puede ser que la acción inmediata nos empuje a una mayor espontaneidad y eficacia en la toma de decisiones? Esta experiencia también nos lleva a cuestionar el valor de la adaptabilidad frente a la necesidad de seguir procedimientos establecidos.

Al principio, no surgieron roles definidos; no pudimos determinar cómo repartirnos las tareas, no entendíamos cómo hacerlo. Cada una viene de carreras distintas y modalidades de trabajo muy diversas. ¿Que tan importante es el rol de cada una en el equipo?. Nos planteamos si era necesario definir los roles desde un inicio o si dejar que cada una encuentre su lugar de doma más espontánea, en función a las necesidades u objetivos que iban surgiendo. Esto se fue resolviendo de forma orgánica a medida que comenzamos a desarrollar la construcción de nuestra “ciudad ideal”. Fue en el momento en que una integrante lanzó una idea cuando el resto del grupo empezó a sugerir qué hacer a continuación. Algunas se encargaron de buscar materiales, otras comenzaron a ejecutar la idea, mientras que algunas otras se dedicaron a crear diferentes partes para confeccionar el todo. Cada integrante del grupo aportó una perspectiva única que enriqueció el proyecto, nos dimos cuenta de que nuestras diferencias no eran un obstáculo, sino una fortaleza; combinando habilidades técnicas, creativas y prácticas, cada cual ocupó un rol diferente sin tener un “líder” anunciado o roles previamente asignados en el planeamiento.  Este mismo enfoque nos llevó a cuestionar nuestras ideas ¿Hasta que punto nuestro conocimientos nos ayuda o limita cuando trabajamos en quipo? Colaborar requiere de soltar esas certezas en donde la práctica un esfuerzo importante de autocrítica y apertura. Viéndolo ahora, pienso, ¿qué implica realmente el trabajo en grupo? ¿Es más importante tener roles definidos o es más valioso adaptarse al momento, al proceso y a como fluye del grupo? Creo que al forzar una estructura rígida desde el inicio, limitaríamos el potencial creativo del grupo, situación que quizás paso los primeros minutos cuando no sabíamos como avanzar desde el lugar "duro" de asignarnos roles.

La idea inicial de una ciudad ideal fue transformándose y evolucionando rápidamente, pasando a ser una ciudad más "circular", "céntrica" y principalmente "conectada" en todos sus puntos. En vez de quedarnos estancadas en una idea fija de cómo debía ser nuestra ciudad, permitimos que el proyecto evolucionara de manera natural. Además, se le añadió una cualidad que, al principio, no tuvimos presente: una ciudad que levita, una ciudad “espacial”. A esa ciudad la llamamos: “La ciudad intergaláctica”, teniendo como referencia la obra “La ciudad hidroespacial” de Gyula Kosice. La inclusión de elementos como la colectividad y el concepto de una ciudad que levita surgieron espontáneamente y llevó a que repensemos la idea principal. Hay algo en la diversidad y la seguridad que, tal vez, se conecte con esta nueva idea de interconexión: una ciudad más integrada, accesible y cohesionada. Algo interesante y quizás se deba a la raíz común de nuestras carreras: pensamos más en una descripción visual y de apariencia que en un planteo de valores. ¿Será que al estudiar diseño, lo visual es en lo primero que pensamos? ¿Deberíamos pensar más en las implicancias sociales y culturales de nuestros proyectos? ¿De la impronta que tienen? ¿Qué dicen sobre nosotras y de lo que pensamos del mundo?

No sabemos si al final esa era realmente nuestra ciudad ideal, pero fue divertido experimentar y jugar con los recursos que teníamos a mano. Coincidimos en que la dinámica de resolver un problema rápido de manera colectiva nos ayudó a encontrar una respuesta efectiva, el no tener tanto tiempo para pensar y pasar directo a la acción nos ayudó a que nuestras ideas tomaran forma rápido. Poder concretar materialmente una idea nos permitió romper el hielo en el grupo, explorar nuevas ideas y enfoques, y además, trabajar en equipo de una manera improvisada pero bastante efectiva, en confiar en el proceso y en la capacidad del grupo para adaptarse y crear algo significativo. ¿Es posible crear algo innovador si no se está dispuesto a abrazar las diferencias entre los miembros del grupo?

Poder entregarse a nuevas experiencias con gente nueva es ideal para el proceso creativo, tanto en generar una base retroalimentativa en un proyecto como en nosotros  mismos como individuos que evolucionan a través de ellas. Podemos no todas tener el mismo rol; dependiendo nuestra vivencia es que cada una destacará en un rol dependiendo la tarea a desarrollar. Lo que parece quedar claro es que el verdadero desafío radica en equilibrar la colaboración espontánea con la estructura, permitiendo que ambas se complementen para alcanzar un resultado que no podría lograrse de otra manera.



------------
El primer acercamiento hacia el trabajo en grupo fue, inconscientemente, en pensar como nuestros modos de pensamiento funcionan ligados a las carreras. Esto nos siguió pasando en clases posteriores, donde el primer acercamiento hacia una tarea en particular la ligábamos a la idea general de estudio en base a ese pensamiento de una carrera por sobre la otra aunque en esta clase nos dimos cuenta que no estaba tan dividido. ¿Qué formas de operar podrían haber aparecido si todas estudiásemos lo mismo? ¿Hubiese cambiado demasiado la dinámica?

En este clase, me di cuenta de que cada una traía una manera de pensar distinta, influenciada por nuestras disciplinas y experiencias en FADU. Cada carrera no solo nos da herramientas específicas, sino una forma particular de ver el mundo. Me sorprendió ver cómo ideas que parecían chocarse al principio, luego se complementaron y fortalecieron el proyecto. Este cruce de enfoques fue una especie de ejercicio de confianza mutua: cada una aportó su visión y, al combinarse, generaron un resultado más rico y complejo de lo que cualquiera habría llegado a crear solo

Reflexionando sobre este proceso, creo que este tipo de experiencias no solo enriquecen nuestras habilidades técnicas, sino que nos invitan a cuestionar nuestros propios límites. Me hizo pensar que el aprendizaje no siempre proviene de perfeccionar una técnica específica, sino de nuestra apertura para explorar ideas nuevas e integrar formas de pensar que no son las nuestras o a las que estamos acostumbrados.


Integrantes: 

Casado Sofia

Gil Agustina

Grecco Karen

Alonso Rehor Victoria

Luz Lassalle
Valentina Soto

Caicaguare Indriany

Comentarios

Entradas populares de este blog

CAICAGUARE TOVAR, Indriany - CLASE 12

  RESONANCIA “La idea de resonancia impone no hacer foco en una experiencia particular…” Escribo sin pensar ¿Qué es escribir sin pensar? Creo que siempre pensamos, incluso dormidos.  ¿Soñar no es una forma de pensar? Estás generando ideas.  ¿”Soñar” es igual a “Ideas”? Yo creo que, de alguna forma, sí. Siempre pienso, incluso cuando no pienso, pienso que no pienso. Es muy extraño ser siempre consciente, lo único inconsciente es mantenerte vivo, hablando sobre el organismo y eso que el cerebro hace automáticamente. ¿Cuándo morimos pensamos que morimos? Creo que hay una conciencia de eso ¿Qué tipo de diseñador quiero ser? ¿Quiero ser diseñador? No sé si quiero diseñar, quiero hacer lo que quiero hacer, y ahora no quiero diseñar, quizás más adelante, en el futuro. Ahora quiero otras cosas, un poco más complejas.  Como ser feliz  ¿Ser feliz es un objetivo? Pero… si ser feliz es un objetivo, ¿Cómo lo logró? ¿Debo hacer algo para eso? ¿Diseñar me dará felicidad? Ser f...

CASADO, Sofía - CLASE 1

  Quién es yo Yo es un ente que vive y tiene la necesidad de experimentar para sentirse viva. Desde lo aventurero a lo personal y a lo académico, yo es una búsqueda constante de encuentro conmigo. Siempre piensa que se encuentra estable pero que hay más . Más conocimiento, más por ver y más por vivir. La frase “ser viajero, no turista” resonó en mí. Cómo siempre intento “vivir”, sintiendo que a veces paso por alto una situación sin hacerlo. Como siempre necesito más pero a la vez estoy conforme con mi situación momentánea. Mi yo ambicioso que no quiere perderse nada y que al mismo tiempo siente perderse todo. Me veo desde afuera y veo como mi ser pasa el día siguiendo un cronograma al que todo llega pero por poco se le escapa. Completo mi rutina de experiencias distintas, llenando los casilleros de la agenda de actividades diversas que vacilan entre estudio, ejercicio y actividades sociales, dejando de lado momentos de autoconocimiento como el mismo de reflexión. Me ví des...

SOTO, Valentina - Clase 12

Cómo el entorno y los espacios influyen en mi proceso como diseñadora, y cómo esa influencia puede ser más poderosa cuando me animo a soltar el control. Me doy cuenta de que a menudo busco tener todo definido y claro, casi como si ese control me diera una seguridad que necesito, tal vez por miedo a que mis ideas no sean lo suficientemente fuertes o a que no se vean como espero. Esto me hace pensar si, al querer mantener todo tan estructurado, estoy en realidad limitando algo importante dentro de mí, una conexión o un impulso creativo que podría enriquecer mi trabajo de maneras inesperadas. Pensé en cómo, cuando realmente me dejo llevar, empiezan a surgir conexiones que no había previsto y que al final terminan dándole un sentido más auténtico a lo que estoy haciendo. En esos momentos que todo fluye, siento que lo que hago no está desconectado de mi entorno, sino que es una extensión de eso. Me doy cuenta de que hay lugares que me inspiran y que, al estar en sintonía con ellos, la creat...