Desde el primer momento, la actividad me pareció algo divertido, casi como un juego inesperado. Me encontré en un grupo en el que había buena onda, y eso fue suficiente para que me sintiera cómoda y con ganas de realizar la actividad. Al principio, había una confusión compartida entre todas las integrantes del equipo, nos hacía preguntarnos qué se suponía que debíamos hacer o hacia dónde nos dirigía la actividad, pero seguimos adelante sin mayor preocupación.
Me pareció interesante cómo todas teníamos una visión parecida de nuestra ciudad ideal. Para mí, mi ciudad ideal es rodeada de mi familia, un lugar donde pueda expresar mis ideas y emociones de una manera libre y poder descubrirme y explorarme más a mí misma.
Aunque no deseábamos exactamente lo mismo, nuestras ideas compartían una esencia similar, y eso facilitó enormemente la descripción y adjetivación de nuestra visión.
Nuestra ciudad resultó ser un lugar seguro, donde hay una gran diversidad y variedad de actividades a realizar, un espacio tranquilo y al mismo tiempo alegre, lleno de vida y color, para disfrutar al máximo de la vida y el encuentro con el otro.
A la hora de llevar nuestra idea de ciudad ideal a lo material comenzamos a tener dudas, me costaba imaginarme en un principio como podía llegar a ser, me preguntaba ¿cómo lo están resolviendo los demás grupos? ¿estarán perdidos igual que nosotras?
La transición del pensamiento a la acción, y comenzar a armar algo, hizo que nuestra idea se aclarara y tomara forma. Me sorprendió como cada una tomó su rol de manera natural, teníamos que organizar lo que iba a hacer cada una, no supimos cómo ordenarlos, pero en el proceso, los roles se fueron dando naturalmente. Podría decir que hubo una líder y todas en un principio la seguimos, se dio así porque ella tenía un capital de saber en cuanto a construcción y armado de maquetas, el conocimiento que ella tenía por su carrera, arquitectura, hizo que tomara el control de la situación. (agrego que en mi carrera, diseño gráfico, en general no sucede esta dinámica, no hay roles como tal, ya que todos participamos de manera activa en todas las áreas por eso el proceso es más colaborativo que de roles. La verdad en cada tp que realicé siempre las piezas son las vamos enviando y todos vamos cambiando o reformulando cosas, participando activamente de la misma manera, en cambio en esta clase al tomar cada una un rol me sentí diferente, sentí que una parte del proyecto caía 100% en mí, en mis habilidades y manera de resolver la parte que me tocó) Cada una pudo contribuir al grupo desde el área en la que se sentía más cómoda y en la que sabía que podía sumar, no hubo necesidad de dar instrucciones ni imponer roles, cada una aportó su valor a través de sus experiencias previas.
Mientras participaba en la actividad pensaba el rol que yo estaba ejerciendo en el grupo y cómo está conectado con mi paso por la facultad. Reflexionando me di cuenta que mi rol estuvo, sin darme cuenta, estrechamente relacionado a mis conocimientos en el diseño gráfico, todo el tiempo pensaba cómo incorporar a nuestra construcción el uso del color, cómo estaban quedando la formas y cómo hacer para que se vea y se entienda de manera directa las conexiones e intersecciones de nuestra ciudad ideal. (creo que todas esas ideas que surgían en mi cabeza pude comunicarlas a mi equipo y logar aportar ese banco de saberes que yo tengo)
Tuve una buena experiencia de esta actividad, y reflexiono sobre la charla que tuvimos con los profesores al principio de la clase, el unirse o conectarse con un colega y que cada uno aparte su valor, sus saberes, sus capacidades, hace que el trabajo se enriquezca más ya que todos tenemos diferentes capitales de saber, me llevo nuevos conocimientos obtenidos a través de mis compañeras, (interesante tener miradas de otras disciplinas) nuevas miradas que ponen en cuestionamiento mis ideas para hacerlas crecer y tener otras perspectivas.
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