En la última clase de heurística, tuve una experiencia que me nutrió al trabajar en equipo con chicas de distintas carreras, incluyendo arquitectura y diseño de imagen y sonido. Este ejercicio interdisciplinario nos brindó la oportunidad de explorar diferentes perspectivas y enfoques, lo que enriqueció el proceso creativo y nos permitió construir una versión colectiva de lo que cada uno considera la “ciudad ideal”. Cada una tenía sus propias ideas de ciudad ideal y al tirar palabras fuimos llevando a un acuerdo.
Empezamos con una lluvia de ideas en la que cada una compartió palabras que evocaban su idea de la ciudad ideal. Durante esta etapa, surgieron conceptos como seguridad, colorida, divertida, y verde. La diversidad de nuestras ideas reflejaba tanto nuestras distintas disciplinas como nuestras propias experiencias personales, lo cual fue fundamental para generar una construcción de dicha ciudad que incorporara aspectos más gráficos como también de funcionalidad arquitectónica. Que nutritivo es abrir la cabeza, compartir con otros, ver otras ideas. El ver lo que a cada una creía que seria su cuidad ideal fue algo que me sorprendió. Como podemos ser tan distintos y tan iguales por momentos? Palabras que nunca resonaron en mi cabeza, pensar que son la ciudad ideal de otro.
A medida que las ideas fluían, nos dimos cuenta de la importancia de organizarnos y dividirnos en roles que aprovecharan al máximo las habilidades de cada uno. Algunas se encargaron de bajear materiales otras de registrar todo fotográficamente y otros de producir.
La construcción física de nuestra ciudad ideal fue un proceso dinámico y colaborativo. Utilizamos materiales disponibles en clase para dar vida a nuestras ideas, lo que nos permitió experimentar y adaptarnos sobre la marcha. Este aspecto práctico del ejercicio fue particularmente valioso, ya que nos desafió a transformar nuestras ideas abstractas en algo tangible y cohesivo. Cada uno de nosotros contribuyó con su perspectiva y habilidades específicas, pero lo más importante fue que logramos trabajar como un equipo unido. Nos escuchamos, respetamos las opiniones de los demás, y fuimos capaces de llegar a un consenso en decisiones clave sobre el diseño y la organización de nuestra ciudad.
Como estudiantes de diferentes disciplinas, cada uno de nosotros trajo a la mesa conocimientos y enfoques que quizás no hubiéramos considerado si hubiéramos trabajado solos o solo con personas de nuestra misma área. Esto no solo enriqueció el resultado final, sino que también nos enseñó a valorar la importancia de la colaboración en proyectos de diseño.
Al final de la clase, todos estuvimos de acuerdo en que el resultado. Fue una experiencia que mr gustó y mostró la importancia de la comunicación, la flexibilidad y la capacidad de integrar diversas perspectivas en un proyecto común. Salí de esa clase contenta, con un buen grupo para trabajar, por más miedos q tenía al haber sido Separada de mis amigas de carrera.
Esto me da a pensar, la importancia de los otros a la hora de crear algo. Cuanta mas diversidad, cuanto mas voces, mas ideas, mas trabajo. Las diferentes voces creando un trabajo mas enriquecedor, más completo. Es la primera vez a lo largo de la carrera que me cruzo con gente de otra materia y me hoy me impresiona pensar que como esa 1era vez se da recién llegando al fin. En el ámbito laborar uno se cruza y trabaja con gente de otras disciplinas y es ahí, donde con la conexión de otros ideas y disciplinas se nutre y crea un laburo. Eso es lo que paso con nuestra ciudad ideal, en una mezcla y unión de ideas, que muchas representaban o tenían una coherencia a lo que estudiaba cada una hizo que podamos llegar a nuestra cuidad ideal lo mas completa posible.
Comentarios
Publicar un comentario