"Los Modelos"
Me resulta fascinante cómo el concepto de "modelo" ha dejado de ser una norma rígida para convertirse en algo mucho más flexible. Al pensar en los modelos que seguimos como diseñadores, veo que muchos de ellos reflejan comportamientos sociales y culturales tan arraigados que apenas nos detenemos a cuestionarlos. Simplemente los seguimos porque están ahí, como parte de una especie de estructura invisible que nos envuelve desde que comenzamos nuestra formación. Esto me lleva a pensar sobre cuántas veces he seguido esquemas que no he elegido conscientemente, sino que se me han impuesto o los he interiorizado sin darme cuenta.
Algo que surgió durante las discusiones en el aula con mis compañeras fue la tensión que existe entre la búsqueda de perfección y la inevitable frustración que aparece cuando esa meta parece inalcanzable. Es una lucha constante entre lo que queremos crear y lo que realmente podemos lograr dentro de los límites de nuestras habilidades, tiempo o recursos. Esto resuena profundamente en mí porque me doy cuenta de que, muchas veces, al diseñar caigo en un círculo obsesivo por alcanzar un ideal que quizás nunca llegue a tocar. Y es en esa lucha donde aparece la frustración, el sentimiento de insuficiencia, y la duda de si lo que estoy haciendo realmente tiene valor.
El diseñar, no se trata solo del resultado final o del producto que entregamos. Aunque eso es importante, lo que realmente importa es el recorrido. El proceso creativo está lleno de decisiones, muchas de ellas inconscientes, que vamos tomando a medida que avanzamos y que, de una forma u otra, terminan moldeando tanto nuestra práctica profesional como nuestra identidad personal. Cada pequeño paso, cada error, cada ajuste o corrección que hacemos, tiene un impacto en quiénes somos como diseñadores.
Durante la dinámica en el taller, me resultó irónico ver que, a pesar de que intentábamos crear modelos que reflejaran nuestra singularidad, al final todos resultaron bastante parecidos. Esto me llevó a cuestionar hasta qué punto nuestra identidad creativa es realmente original, o si está tan influenciada por las ideas externas que absorbemos, que terminamos repitiendo patrones. Me pregunto si esa “originalidad” de la que tanto hablamos es más una ilusión que una realidad. Quizás, lo verdaderamente original no sea crear algo completamente nuevo, sino cómo reinterpretamos, cómo lo adaptamos y lo hacemos nuestro.
Los modelos, más que ser normas fijas o guías que seguimos de manera ciega, deberían ser puntos de partida. Son referencias que podemos ajustar, modificar y reconfigurar según nuestras propias necesidades, visiones y experiencias. La clave está en ser conscientes de qué modelos estamos siguiendo y qué implicaciones tienen. No se trata de rechazar todo lo que viene de fuera, sino de ser capaces de entender esos referentes y decidir de manera crítica si los aceptamos, los transformamos o simplemente los dejamos atrás. Es un ejercicio de autonomía y responsabilidad, porque en ese proceso estamos definiendo quiénes somos y qué diseñador queremos ser.
En este sentido, creo que el verdadero valor del diseño no radica en alcanzar una perfección inalcanzable, sino en abrazar cada paso del proceso como una oportunidad de aprendizaje. Es en los momentos de incertidumbre, de duda, de frustración, donde más aprendemos, no solo sobre el diseño, sino sobre nosotros mismos. Cada proyecto nos ofrece la oportunidad de crecer, de entender mejor nuestras capacidades y limitaciones, y de cómo podemos contribuir a un mundo más auténtico y diverso. Porque, al final, el diseño no debería ser solo una búsqueda de perfección técnica, sino una herramienta para expresar nuestra voz única en un mundo saturado de repetición.
Estoy satisfecha con el análisis que he desarrollado, ya que no solo refleja de manera fiel mi experiencia personal, sino que también profundiza en los aspectos que considero más relevantes. Siento que he logrado articular una reflexión que va más allá de lo superficial, conectando mis vivencias con los conceptos teóricos de manera coherente. Además, al abordar los temas con mayor profundidad, he podido explorar las múltiples dimensiones que influyen en mi proceso de pensamiento, lo que enriquece tanto el contenido como la perspectiva de mi análisis.
mientras estábamos en el taller y veía pasar a todos los modelos de DIS se me vino a la mente este video (soy estudiante de DIS y confirmo)
https://www.youtube.com/watch?v=T53vhISU5d4&ab_channel=JackPop
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