Clase 6 Modos de pensar
Al adentrarme en la clase, me encontré con distintos modos de pensar que me resultaron intrigantes. Algunos se hicieron más evidentes con el tiempo, mientras que otros costó mucho identificarlos. Cada uno tiene un rol importante y único en el proceso creativo, y este descubrimiento me ayudó a entender cómo operan en el diseño. Estos modos de pensar no sólo están presentes en nuestra práctica sino que se comunican entre ellos, y al analizarlos me di cuenta de cómo ayudan al trabajo visual, conectando distintas ideas en un mismo espacio. Esta reflexión es un recorrido por los enfoques de pensamiento para entender y expandir los límites del diseño gráfico.
Me surge la siguiente pregunta: ¿Podemos pensar a través de gráficos o modelos?
Al principio me costó identificar ejemplos claros de pensamiento espacial. A diferencia de mi compañera de arquitectura, cuya disciplina gira en torno a la tridimensionalidad y el espacio físico, sentía que mi trabajo solo existía en lo bidimensional. Sin embargo, al analizar más en detalle, me di cuenta de que esa idea de “solo trabajamos en lo plano” es más un limitación de cómo pensamos la disciplina que por la realidad ¿Qué tan rígida es realmente la separación entre disciplinas y sus formas de pensar?
Desde mi adolescencia, el diseño gráfico llamó mi atención por su capacidad de comunicar ideas visualmente. Sin embargo, a veces siento una especie de "barrera" que me separa de otras carreras como la arquitectura o el diseño industrial, donde el espacio y la forma física son puntos clave. Me pregunto: ¿Es en realidad esta barrera real o está construida por mi propia percepción? La idea de que el diseño gráfico se limita a la representación plana es algo que no cuestioné hasta hoy en día. Notaba una falta cuando nos pedían ejercicios conceptuales. Veía a mis compañeras de otras disciplinas manejando cómodamente la idea de cómo los elementos ocupan el espacio, y me preguntaba: ¿Por qué me resultaba tan difícil entender el pensamiento espacial en mi propio trabajo?
Con el tiempo, entendí que el pensamiento espacial no solo tiene que ver con trabajar en 3D. En el diseño gráfico, ahora pudiendo identificarlo mejor, se ve manifestado en cómo distribuimos elementos, como guiamos la mirada y cómo podemos estructurar la información. Los límites entre las disciplinas, me di cuenta, son construcciones que nos hemos impuesto, y que pueden cambiar. Aunque el espacio en el que trabajamos no se ve, tiene un impacto directo en cómo las personas interactúan con nuestros diseños. Pensando más críticamente, ahora veo que usamos principios espaciales igual de complejos que en otras áreas del diseño. ¿Cuántas veces ignoramos estos detalles invisibles que son fundamentales para nuestra práctica?
A partir de esto, comprendí que el pensamiento gráfico y espacial se manifiestan en todas las disciplinas, de distintas maneras. En diseño gráfico, distribuir elementos visuales, saber como el ojo humano recorre una página o cómo se perciben las distancias y pesos visuales son también aspectos de pensamiento espacial.
Este descubrimiento me llevó a reflexionar sobre otros modos de pensamiento compartidos con mis compañeras de otras disciplinas. Siempre pensé que el "ritmo" era propio del diseño de imagen y sonido audiovisual, donde es esencial para captar la atención y provocar emociones. Sin embargo, me di cuenta de que en gráfico también usamos ritmo. La repetición de elementos, la cadencia de una página o la armonía visual son manifestaciones de este ritmo. ¿Cuántas veces diseñe "ritmos" sin ser consciente de ello? Este cruce disciplinario demuestra que los límites entre tiempo y espacio no son tan claros. El ritmo visual en esta disciplina es crucial para crear una experiencia fluida y coherente.
Otro aspecto que descubrí es el pensamiento manual. Al principio, no lo valoraba tanto, ya que solemos trabajar directamente en la computadora. La digitalización cambió mucho nuestra relación con el proceso creativo, y a veces dejamos de lado lo más táctil y manual. Me pregunto: ¿Hasta qué punto perdemos el contacto con lo físico por depender tanto de lo digital? Manipular lo material con la mano nos conecta con el proceso creativo de una manera distinta. Desde una perspectiva crítica, el pensamiento manual ayuda a que retomemos las raíces del pensamiento creativo, donde el cuerpo a mano y el ojo trabajan en conjunto. Al trabajar por fuera de una pantalla, las ideas se vuelven tangibles y a veces resuelven problemas que en una pantalla parecen ocultos.
Luego está el pensamiento místico, el más subjetivo de todos. ¿Qué lugar tiene la intuición en mi proceso de diseño? Coincido está relacionado con esa inspiración y esa conexión que no siempre podemos explicar. Aunque pueda parecer contradictorio en un enfoque crítico del diseño, hay ocasiones en las que es necesario dejar de lado el pensamiento lógico y estructurado y permitir que las ideas fluyan de manera natural. A veces, la mejor manera de encontrar soluciones en el diseño no es forzarlas, sino permitir que la mente divague y que las ideas surjan espontáneamente.
En resumen, descubrí que pensamos a través de modelos, gráficos y enfoques diversos que no siempre son evidentes. Ahora, ¿cómo puedo integrar estos modos de pensar en mi proceso de diseño de forma más consciente? El pensamiento espacial, ritmo, místico y manual se entrelazan en nuestra disciplinas y aunque al principio parecen no tener algo en común, en realidad están profundamente conectadas. Estas reflexiones además de ayudarme a comprender más mi disciplina, es decir el diseño gráfico, también ayuda a cuestionar los límites tradicionales como disciplinas. Esta apertura crítica nos permite desafiar las categorizaciones que limitan nuestro pensamiento y nos impulsa a explorar aquellas ramas de diseño con una mirada más profunda y transformadora. ¿Estoy preparada para seguir cuestionando y explorando mi proceso creativo?
Comentarios
Publicar un comentario