El poder de las palabras
¿Cuánto de lo que somos como diseñadores se construye a partir de las palabras que recibimos, y cuánto logramos construir de manera independiente? A veces, entre los comentarios y los diálogos en clase, sentimos que nos vamos moldeando sin siquiera notarlo, como si las palabras de otros se quedaran impregnadas en nuestras cabezas.
Debatimos sobre las mismas y como en el contexto que nos encontremos de la vida, esa misma frase puede resonar de manera diferente. Asimismo, como el transcurso de cada carrera nos hace sentir las frases de manera diferente.
A medida que compartíamos nuestras experiencias, pensábamos en una vida academica como un espiral que nunca vuelve a su punto de inicio. Con el jardín, podríamos decir que empezaba la rueda. Y es una espiral porque nunca se vuelve a empezar desde cero porque con cada vuelta nuestras experiencias y percepciones evolucionan y se transforman. Y esa transformación es la que nos va fortaleciendo para enfrentar nuevos contextos.
Las variables son aquellas que pueden modificarse, que modifican la percepción de las palabras que recibimos y que responden a las preguntas: ¿quién la dijo?, ¿quién la recibió?, ¿en qué contexto?, ¿en una relación docente-alumno o de compañero a compañero?, ¿cómo estaba emocionalmente el receptor?, entre otras. Por otro lado, están esas constantes que nos acompañan en todo proceso: la motivación y la inspiración, enfrentadas al bloqueo y a la frustración. ¿Que papel juegan esas emociones en nuestro camino como diseñadoras? ¿Cómo podemos distinguir entre lo que realmente pensamos por nosotros mismos y lo que nos han inculcado a través de palabras ajenas? Nos dimos cuenta que son constantes tanto en nuestro aprendizaje como en la manera en la que encaramos un proyecto, son aquellas emociones que son parte de nosotras aunque no queramos. Son difíciles de controlar pero nos ayudan a salir adelante. Se relacionan, mezclan, unen, compiten entre sí… Todo proceso creativo parte de algo y coincidimos en que estas constantes son aquellos granitos de inspiración que se nos presentan en cada lugar que habitamos. El contexto en el que recibimos una palabra puede cambiar completamente su impacto. ¿Será que la misma palabra de aliento recibida en un momento de bloqueo tiene más peso que cuando estamos inspiradas?
Y luego están las palabras. Las fuimos organizando por el peso que tenían en el espiral, aquellas más cercanas al punto siendo las primeras escuchadas al inicio de cada nueva etapa en nuestras vidas. Hay algunas palabras que dejamos atrás a medida que avanzamos pero hay otras que reaparecen o que nunca se van, por ejemplo, el estímulo o el disfrute; aunque fue un proceso en el cual al principio no fue fácil concretar la idea y que a medida que lo íbamos graficando, fue adaptando modificaciones.
¿Será que cada etapa de nuestras carreras como diseñadoras es como una vuelta más en ese espiral? Llena de palabras y frases de conocidos o no tan conocidos que van moldeando nuestros caminos.
Quizás la verdadera fortaleza de este espiral radica en aprender a escuchar las palabras con consciencia y a integrarlas sin que definan por completo quiénes somos. Quizás lo esencial en este camino creativo sea aprender a escuchar con conciencia, sin dejar que las palabras se conviertan en el filtro único a través del cual definimos nuestra identidad. Nuestros contextos nos condicionan, nos cambian el marco valorativo y como percibimos las frases. Todas podíamos percibir algunas frases generales de una manera, pero ver con ojos distintos otras. Esto nos ayudó a ver la connotación de las mismas en torno a las variables, los modos de afectación que cada una de ellas produce dependiendo el emisor de la frase y el sujeto perceptor de la misma. Conscientes del poder de las palabras, entendemos que la connotación que les otorgamos puede transformarse, como también pueden cambiar nuestra percepción y reacción hacia ellas. Como nuestros contextos se transforman, transformando nuestras formas de posicionarnos frente a ellas.
Casado, Sofía
Grecco, Karen
Gil, Agustina



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