"La Ciudad Ideal"
Aunque no tuve la oportunidad de estar presente en la clase donde se llevó a cabo la experiencia grupal, al escuchar a mis compañeras hablar sobre lo que sucedió, pude reflexionar desde una perspectiva externa, lo que me permitió generar una mirada más distanciada pero crítica. Al no haber vivido la actividad de forma directa, me pregunté cómo hubiera sido mi propia participación en este proceso. ¿Qué habría aportado desde mi experiencia y conocimientos?
Lo que más me llamó la atención fue la forma en que se abordó la creación de grupos, un proceso que rompió con los esquemas que se ven a esta altura de la carrera. En lugar de asignar grupos de manera aleatoria o simplemente por conveniencia, como suele suceder, en esta ocasión se buscó fomentar una conexión genuina entre los integrantes. Al escribir frases comunes que suelen escucharse en la facultad se genera un proceso de afinidad entre los participantes. Este proceso de afinidad me parece clave, ya que revela la importancia de compartir un entendimiento mutuo para que un grupo funcione eficazmente. Al no haber estado presente, me lleva a cuestionarme: ¿Cómo influye la afinidad en el rendimiento grupal? ¿Hasta qué punto la elección de compañeros de manera afín garantiza el éxito en un proyecto interdisciplinario, o puede convertirse en una limitación si no se integran otras perspectivas? De esta manera revela una nueva lógica: la importancia de compartir un entendimiento mutuo para que un grupo funcione eficazmente.
Me llamó especialmente la atención la dimensión interdisciplinaria de la actividad. En una facultad donde cada carrera tiende a moverse en su propia burbuja, este tipo de interacción entre distintas disciplinas me pareció vital para una actividad que va más allá de las limitaciones de una única área de conocimiento. Escuchar cómo cada integrante del grupo aportó algo valioso desde su propio campo (ya sea diseño gráfico, imagen y sonido, o arquitectura) me hizo reflexionar sobre cómo limitamos nuestro potencial creativo cuando solo trabajamos con quienes piensan de manera similar. Esto me llevó a preguntarme: ¿Qué tan dispuestos estamos a aceptar ideas que desafían nuestro modo de ver las cosas?. Si hubiese estado presente, probablemente mi tendencia a centrarme en aspectos visuales o estéticos se hubiera visto enriquecida por la visión técnica de mi compañera de arquitectura o la perspectiva más conceptual de alguien de gráfico.
Sobre la construcción de la “ciudad ideal”, la propuesta, al principio, me generó incertidumbre, ya que estoy acostumbrada a trabajar en entornos digitales. Sin embargo, ver que con la ayuda de una compañera de arquitectura en el equipo, con una habilidad más desarrollada para pensar en lo volumétrico, ayudó a superar ese temor que al menos yo habría tenido al estar ahí. Esta situación me llevó a reflexionar sobre la importancia de la diversidad en un equipo: lo que uno no sabe o no domina, otro lo puede aportar, y ese intercambio de habilidades y miradas enriquece el proceso creativo. Al ver las imágenes del posteo grupal, me pareció especialmente fascinante cómo la idea original de la ciudad fue evolucionando con los aportes de cada integrante. Lo que comenzó como una simple propuesta fue transformándose en algo más complejo e inesperado, hasta llegar a la creación de una “ciudad interconectada” que, aunque caótica en algunos aspectos, tenía una lógica propia y una estética única.
Esto me llevó a pensar en el concepto de caos creativo, una idea que ha surgido en varias clases. ¿Hasta qué punto necesitamos aceptar el desorden como parte del proceso creativo? Quizás, si hubiese estado en la clase, mi tendencia a buscar orden y claridad habría sido desafiada por este enfoque más abierto y fluido. La "ciudad ideal" que crearon no solo refleja una construcción física, sino también una forma de pensar más flexible y colaborativa.
Otra reflexión importante que extraigo de los relatos es cómo, al trabajar en un grupo, es esencial dejar que las dinámicas fluyan de manera orgánica, sin la necesidad de imponer roles demasiado rígidos. En este caso, aunque había una persona que tomó el liderazgo natural, como la compañera de arquitectura, el resto de los integrantes también contribuyeron desde sus propias áreas de conocimiento, sin que nadie se sintiera fuera de lugar. Esto demuestra que, en un entorno donde las capacidades de cada uno son valoradas y respetadas, el trabajo en equipo se vuelve mucho más efectivo y satisfactorio.
Puedo concluir que, aunque no pude vivir la experiencia directamente, escuchar a mis compañeros hablar sobre esta clase me permitió reflexionar sobre la importancia del trabajo en equipo interdisciplinario. Creo que este tipo de actividades son esenciales no solo para ampliar nuestras habilidades, sino también para aprender a comunicarnos mejor y a trabajar de manera colaborativa, más allá de las diferencias entre nuestras disciplinas. En un mundo cada vez más interconectado, el poder romper las barreras de nuestras propias burbujas profesionales y académicas es clave para desarrollar proyectos innovadores y significativos. Si bien no estuve en la actividad, me pregunto: ¿Cómo podemos aplicar estos aprendizajes a proyectos futuros? ¿Cómo podemos llevar estas dinámicas interdisciplinarias más allá del aula para enfrentar los desafíos del mundo real?
tarde pero seguro <3
N
ResponderEliminarLlegas a una síntesis donde reflexionas sobre el trabajo interdisciplinar y su importancia. Estaría bueno que te hagas preguntas reflexivas críticas donde resignifiques algo que te dejó pensando de la experiencia. Al haberla escuchado por el grupo en vez de vivido siento que podes profundizar sobre ella desde otra mirada o desde lo que pensas que hubieses aportado a la actuvidad.
Me gustaron las conclusiones que sacaste :) las profunduzaría más con lo que venimos viendo y desde tu perspectiva tras haber vivido varias clases ahora con la dinámica interdisciplinar.