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LASSALLE, Luz - CLASE 7

 En la clase 7 estuvimos viendo el concepto de problema detonante. Lo que más se destacó de esta clase es que, para saber si realmente estamos frente a uno de estos problemas, es fundamental analizar el grado de afectación que tiene. Lo interesante de los problemas detonantes es que, dependiendo de cómo se aborden o se resuelvan, los resultados pueden variar mucho para quienes los enfrentan. Básicamente, las diferentes formas de encarar el problema afectan de maneras distintas a los involucrados. Esto fue lo que más me quedó en claro de esta clase y lo que le da tanta relevancia a este tipo de problemáticas.


¿Cuántas veces, sin darnos cuenta, enfrentamos problemas detonantes que parecen simples, pero que tienen un impacto mucho más grande del que pensamos? A veces, las formas en las que vemos o abordamos un problema parecen ser las únicas posibles, pero al compartir y ver cómo otros lo perciben, te das cuenta de cuán subjetiva es la experiencia de cada uno. Esto me hace pensar en cuántos problemas, en el fondo, no están tan definidos como parecen, y si logramos desarmarlos un poco, tal vez podríamos entenderlos de una manera más profunda. Como parte del ejercicio, cada una de nosotras tenía que elegir su propio problema detonante y, además de seleccionarlo, teníamos que desarrollarlo a fondo. Esto lo hice de manera individual en su momento, y elegí un problema relacionado con el mal branding de marca. Fui desarrollando las distintas partes de este problema a lo largo de las clases de diseño a la hora de tener que realizar una marca nueva y me fui dando cuenta que dependiendo de cómo la forma en que una marca se presenta puede generar confusión en el público, distorsionar la percepción que tienen de ella y debilitar su presencia en el mercado. A través de este análisis, tuve que definir conceptos, preguntas, afirmaciones y características que ayudaran a entender mejor por qué este problema es detonante. Así fui construyendo las diferentes partes del ejercicio, lo que me ayudó a reflexionar mucho más a fondo sobre el tema.

Me hizo pensar en lo importante que es la primera impresión cuando se trata de la percepción de una marca. ¿Cómo una simple presentación puede cambiar la forma en que el público se conecta con algo? Si un cliente entra a tu página web o ve tu producto por primera vez y la percepción que tiene de él no coincide con la imagen o mensaje que querías dar, ¿qué impacto tiene eso en su decisión? Este tipo de preguntas no solo nos obliga a pensar en lo técnico, sino también en lo emocional. Al final, las marcas no son solo logos y colores; son una promesa que hay que cumplir.

Sin embargo, más allá de lo que trabajamos individualmente, lo más enriquecedor de la clase fue el momento en que tuvimos que hacerlo de manera grupal. Acá fue donde el intercambio con las demás hizo que el ejercicio tomara otra dimensión. En nuestro grupo elegimos un problema detonante que nos resonaba mucho a todas: la búsqueda del estilo personal. Lo llamamos "De técnico a diseñador", y este nombre refleja algo que todas sentimos en algún momento de la carrera. Sabemos que, como diseñadoras, más allá de aprender las herramientas técnicas o dominar los programas, hay una constante búsqueda interna por definir quiénes somos como creadoras y cómo nos diferenciamos del resto. Esta búsqueda no es fácil y va mucho más allá de lo académico, toca aspectos personales y abstractos de nuestra identidad como diseñadoras.

Me surgió una reflexión al pensar en este proceso de búsqueda del estilo personal: ¿Es posible encontrar ese estilo sin antes conocerse bien a uno mismo? Tal vez la respuesta es que sí, pero lo que ocurre en este proceso es que cuanto más nos conocemos, más genuino se vuelve lo que creamos. A veces, nos guiamos tanto por lo que está de moda o por lo que se espera de nosotros, que olvidamos lo más importante: ¿Qué es lo que realmente quiero expresar? Esta pregunta puede ser difícil, pero también puede ser el inicio de un descubrimiento interesante.

En ese sentido, definimos como afirmación principal: “Hay que conocerse para poder potenciarse”. Esta frase resume perfectamente lo que todas sentimos: para destacar en esta profesión, primero necesitamos entendernos a nosotras mismas, saber cuáles son nuestras fortalezas y en qué aspectos necesitamos mejorar. Solo cuando tenemos esa claridad podemos empezar a diferenciarnos y a crear un estilo propio que nos haga únicas dentro de un campo tan competitivo como el diseño gráfico. ¿Pero qué pasa cuando uno se siente perdido en ese proceso? Todos los días nos enfrentamos a influencias externas que pueden desorientarnos.

Por otro lado, la pregunta detonante que surgió fue: “¿Cómo me diferencio del resto?”. Nos pareció una pregunta clave porque, a lo largo de la carrera, muchas veces te enseñan a resolver problemas técnicos o a seguir ciertos lineamientos, pero poco se habla de la importancia de encontrar esa chispa propia que te haga resaltar. Para nosotras, la búsqueda del estilo personal es algo que va de la mano con el autoconocimiento y la capacidad de abstraerse del ruido externo para poder ver con claridad lo que queremos proyectar como diseñadoras.

Es curioso cómo, a pesar de estar en un campo tan creativo, la competencia en diseño puede ser tan feroz que a veces nos olvidamos de qué nos hace diferentes como individuos. En una clase llena de creatividad, ¿cómo nos aseguramos de no solo crear "buenos" diseños, sino diseños que realmente reflejen nuestra esencia?

El  párrafo descriptivo que creamos como grupo fue: “Durante nuestro desarrollo como profesionales surgen dudas más allá de lo conceptual. Hay una inquietud en el saber hacer como diseñadoras y creadoras de una imagen personal y propia que nos diferencia de todo lo que nos rodea”. Este párrafo refleja la sensación que compartimos todas en el grupo: a medida que avanzamos en la carrera, sentimos que no es solo cuestión de cumplir con los trabajos prácticos, sino de ir más allá y encontrar una voz propia que nos identifique y nos dé un lugar en el mundo del diseño.A veces me pregunto si la presión por “ser originales” o “diferentes” puede llegar a diluir nuestras ideas. Pero, a fin de cuentas, lo que nos hace especiales es esa autenticidad que logramos rescatar del proceso.

Finalmente, definimos las características clave del problema detonante, que fueron: conocimiento personal, competencia, conocimiento técnico, pensamiento abstracto, y capacidad de profundidad. Estas características reflejan los diferentes aspectos que intervienen en la búsqueda de una identidad como diseñadoras. Es un proceso que involucra tanto lo técnico como lo personal, y requiere de una gran capacidad para abstraerse y mirar más allá de lo inmediato.


Este ejercicio fue muy enriquecedor porque, aunque venimos de diferentes trayectorias y experiencias, pudimos coincidir en que esta búsqueda es algo que nos afecta a todas de alguna manera. Nos hizo reflexionar mucho sobre cómo queremos desarrollarnos en esta profesión y qué camino queremos seguir para diferenciarnos y dejar nuestra propia marca en el mundo del diseño. ¿Cómo podemos asegurarnos de que, al final del camino, no solo tengamos una “marca”, sino una huella única que realmente hable de nosotros?

Comentarios

  1. N-
    Tu análisis sobre lo realizado en clases es adecuado, pero aún se mantiene en un nivel descriptivo. En esta oportunidad, podrías haber profundizado más sobre 'tu problema' en relación con los conceptos abordados en clase. Te sugiero que intentes establecer una conexión más clara entre los conceptos trabajados durante la cursada y aplicarlos de manera más crítica a tu análisis. Esto te permitirá lograr un mayor nivel de reflexión y enriquecer tu enfoque.

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