Manifiesto en favor del tiempo y el diseño
Estimados colegas, diseñadores y pensadores:
Hoy nos reunimos para hablar sobre un aspecto fundamental en el diseño: la conceptualización previa a la ejecución. En el ritmo frenético de la producción, a menudo corremos el riesgo de saltarnos los cimientos y lanzarnos a la creación de soluciones sin entender a profundidad los problemas que buscamos resolver.
Nuestro manifiesto, entonces, se erige como un llamado urgente a la reflexión y a la pausa. Abogamos por una doctrina que coloca la conceptualización en el centro de todo proceso de diseño, comprendiendo que solo un análisis exhaustivo y contextual de las necesidades, comportamientos y expectativas de los usuarios puede llevarnos a resultados significativos.
Creemos firmemente que el diseño no puede limitarse a la forma o la función, sino que debe construirse sobre la base de una comprensión sólida, informada y multidisciplinaria. Promovemos, además, el compromiso con la colaboración activa entre disciplinas y la co-creación con los usuarios, porque el verdadero valor del diseño radica en su capacidad para resonar en las vidas de las personas.
Este manifiesto nos recuerda que el diseño sin reflexión es una oportunidad desperdiciada. Es un llamado a repensar nuestro proceso, a integrar la investigación, la iteración y el respeto por la complejidad humana en cada paso de nuestro trabajo.
Proponemos un programa de acción simple: investiga, piensa y define.
Esta nuevo diseño debe reflejar un dialogo entre si mismo y el diseñador.
Hoy los invito a sumarse a esta causa, a ver el diseño no solo como un acto de creación, sino como una práctica reflexiva y transformadora. Porque solo desde una conceptualización profunda y comprometida lograremos construir un diseño que inspire, que resuene y que realmente conecte con quienes lo usan.
¿Que pasó al pensar este manifiesto grupal?
Un manifiesto es un deseo atravesado por obstáculos, una ideología en su máxima expresión. Aunque es dirigido a un público numeroso, el mismo parte de un sujeto con una motivación al cambio, de resignificar procesos para una reinterpretación de un objeto final a llegar.
Es así, que al crear un manifiesto de manera grupal, dado por una consigna y no por una ruptura en el contexto grupal que nos inspiró hacia una resignificación, el mismo manifiesto fue amoldado a ideas diversas con la intención de unirse en una, pero no realmente atravesadas por el deseo de un cambio, sino por el deseo de repensar nuestra postura como sujeto diseñador. ¿Es este manifiesto una expresión genuina de nuestra ideología, o más bien una fórmula que sigue la estructura de otros manifiestos que admiramos? ¿Cuánto de lo que proponemos realmente resuena con lo que estamos viviendo como diseñadores en el día a día, y cuánto es un ejercicio de aspiración?
Debatimos sobre nuestra posición frente a un proyecto y estuvimos de acuerdo en lo necesario de la conceptualización frente a la resolución de un diseño, dejar atrás aquellos diseños vacíos para abogar por diseños cargados de pensamiento propio. A partir de esto, concluimos con la importancia del estudio y la investigación previa que debe hacer un diseñador antes de pensar la solución al proyecto, pero es necesario también cuestionarnos si este énfasis en la conceptualización podría llevarnos a un exceso de reflexión que termine bloqueando la acción. Encontrar el equilibrio entre pensar y hacer es fundamental para que el diseño no se convierta en un proceso interminable de reflexión.
Este fue el motor que impulsó nuestro manifiesto, un detonante de ver que nuestros procesos como creadores de diseños con reflexión. ¿Estamos realmente dispuestos a hacer una pausa crítica antes de cada proyecto, o el ritmo acelerado del mundo del diseño nos arrastra hacia la inmediatez? ¿Podremos hacer a un lado la modernidad y la nueva cultura que establece sobre el tiempo para poder disfrutar nuestra profesión desde un lugar más creativo? Es algo que quizás nos planteamos nosotras en esta generación por conocer un poco como era antes, pero ¿y las generaciones nuevas? ¿se plantearan esto o simplemente se irán adaptando al "ya"?
Sin embargo creemos haber llegado a un manifiesto al que todas, en mayor o menor medida, acordamos. El haber cursado heurística y haber reflexionado sobre nuestro proceso de diseño, nos hizo partir de un punto de común reflexión contemporáneo al contexto de todas. Al igual que el pensar de un problema detonante en conjunto la facultad y estas clases en específico nos unieron en pos de un fin común. Pero, ¿cuánto de nuestras reflexiones se deben al contexto de la facultad y cuánto de ellas son una respuesta a nuestras inquietudes como diseñadores en el mundo real, fuera del aula? Es importante considerar si las ideas que compartimos realmente desafían las convenciones del diseño o si solo las validamos desde un lugar académico. Además, el haber cursado materias de diseño en esta facultad nos une en partes en nuestro marco valorativo en torno a la temática a manifestar si bien nuestras estructuras de conocimiento son diferentes. ¿En el diseño nos manifestamos? ¿Es el diseño un manifiesto? ¿Tomamos un posición? ¿Qué dicen nuestras producciones de nuestra voz? ¿De nuestra ideología, de nuestra forma de pensar?
El diseño no solo se trata de manifestarse, sino de tomar una postura frente a la sociedad, frente al usuario y frente a las expectativas del usuario. Nuestro trabajo como diseñadores tiene una voz propia, que puede no solo reflejar nuestras ideologías, sino también incidir en la percepción colectiva de lo que diseñamos y cómo lo perciben los demás.
Podemos añadir una reflexión sobre la relación entre lo académico y lo profesional en el diseño. Aunque nos hemos enfocado en la importancia de la conceptualización y la reflexión profunda antes de la acción, debemos preguntarnos cómo trasladamos estas ideas al mundo real. ¿Es posible mantener el equilibrio entre la profundización conceptual y las demandas del mercado? ¿Cómo podemos resistir la presión de la inmediatez sin perder la esencia del diseño reflexivo y transformador que proponemos? Este manifiesto no solo es un ejercicio teórico, sino también una invitación a repensar cómo actuamos en el mundo del diseño, a buscar soluciones que trasciendan las convenciones y resuenen con un enfoque más humano, ético y reflexivo. El verdadero reto radica en cómo hacer que estas ideas se materialicen de manera efectiva y auténtica, tanto dentro como fuera del aula.
Casado, Sofía
Grecco Karen
Victoria Alonso Rehor
Gil Agustina
Valentina Soto
Caicaguare Indriany

Comentarios
Publicar un comentario