La clase 4 de heurística fue una de las que no pude asistir, pero gracias a lo que me contaron mis compañeras y a lo que leí, pude reflexionar sobre el tema que se trató: los referentes en el proceso creativo. Esta clase me hizo pensar en lo que significa realmente tener referentes y cómo cada uno de nosotros los define de maneras muy distintas. Lo más interesante fue escuchar cómo mis compañeras empezaron a compartir sus referentes, desde lugares hasta personas u objetos, y cómo estas elecciones reflejaban sus experiencias y formas de ver el diseño. Algo que me quedó resonando fue una de las preguntas que surgió: ¿Qué es lo que realmente define un referente en el proceso creativo?
El debate no giró solamente en torno a quiénes o qué elegimos como referentes, sino también sobre por qué los seleccionamos. Me di cuenta de que muchos de los referentes que se mencionaron no tenían una carga negativa, lo cual me llevó a reflexionar sobre cómo tendemos a nutrir nuestro proceso creativo con elementos que nos inspiran y nos impulsan hacia adelante. Es curioso, porque dejamos de lado, muchas veces, los obstáculos o fracasos que también podrían enseñarnos algo valioso. Esta inclinación natural a buscar referentes que nos refuercen emocionalmente parece una tendencia bastante común, pero también puede ser limitante, ya que a veces son los desafíos y los fracasos los que nos hacen crecer de verdad. Es interesante notar cómo la clase destacó, de manera implícita, la tendencia a elegir referentes que nos inspiran y nos motivan. Sin embargo, me pregunto qué pasaría si tratáramos de identificar momentos de fracaso o desafíos como referentes. ¿Cómo podría cambiar nuestro proceso creativo si reconociéramos abiertamente los errores o las decepciones como parte de nuestra inspiración? Quizás, esta perspectiva podría ayudarnos o hacernos darnos cuenta que incluso lo que percibimos como negativo es una fuente de crecimiento creativo.
Al compartir sus referentes, mis compañeras encontraron puntos en común que no esperaban. Esto me hizo pensar en cómo, aunque tengamos trayectorias y experiencias muy diferentes, hay emociones y motivaciones que son universales y nos conectan como diseñadoras. Eso me llevó a reconsiderar los referentes que han sido importantes en mi proceso creativo. Aunque no tuve la oportunidad de presentar un referente tangible en la clase, el ejercicio me hizo pensar en aquellos elementos que me han influido tanto en mi carrera como en mi vida personal. A veces no somos conscientes de cómo ciertas personas, lugares o cosas influyen en nuestra forma de ver el mundo y de diseñar, pero están ahí. Creo que el hecho de poner en palabras esas influencias también es fundamental: lo que antes era abstracto o personal se vuelve más claro cuando lo compartimos.
Escuchar a mis compañeras hablar sobre sus referentes me hizo darme cuenta de que nuestras elecciones dicen mucho sobre nosotras, reflejando aspectos de nuestra personalidad y experiencia. Sin embargo, me pregunto si al elegir un referente también estamos tomando una postura en relación con nuestra identidad. ¿Es posible que, al elegir ciertos referentes, también estemos tratando de definir o construir una versión de nosotras mismas? ¿Podrían los referentes, en este sentido, moldear nuestra identidad tanto como nosotros moldeamos nuestra lista de referentes?
Otro aspecto que me pareció interesante fue la lámina que mis compañeras realizaron al final de la clase, que representaba de manera cíclica los referentes que eligieron. Me encantó esa idea porque siento que, de alguna forma, cada lámina que hacemos refleja nuestra identidad como grupo. Cuando vi el resultado final, me di cuenta de que nuestras elecciones, más allá de ser algo individual, construyen algo colectivo. Esto no solo nos ayuda a entendernos mejor a nosotras mismas, sino que también nos ayuda a comprender la identidad creativa del grupo.
En lo personal, no me identifico con la idea de tener referentes fijos a lo largo del tiempo. Cuando me contaron sobre esta dinámica en clase, me costó pensar en algo o alguien que realmente haya sido un referente claro para mí. A lo largo de la carrera, mis gustos y preferencias han ido cambiando, influenciados por las modas, los proyectos en los que trabajé y las distintas experiencias que viví. Esto me hizo reflexionar sobre cómo los referentes pueden ser algo dinámico, que evoluciona con nosotros. Lo que me inspiraba hace unos años ahora puede que no me genere nada, y viceversa.
Pensar en cómo mis referentes han cambiado con el tiempo me lleva a preguntarme si alguna vez existe un referente ‘estable’ o si todos, en realidad, vamos adoptando y soltando influencias en función de las etapas y los contextos de nuestra vida. ¿Podría estar perdiendo algo valioso al no tener referentes fijos? Quizás, al cambiar constantemente de influencias, no estoy dándome el tiempo de profundizar en una sola. ¿Me estaré perdiendo de explorar más a fondo ciertas ideas o estilos?
A pesar de no tener un referente fijo, me di cuenta de que sí hubo personas que me marcaron en el camino. Ex alumnas de la carrera, profesores y hasta personas ajenas al diseño, pero con un estilo de vida libre y conectado con la naturaleza, fueron quienes dejaron una huella en mi manera de ver el mundo. Aunque no los reconozca inmediatamente como referentes, estas influencias han tenido un impacto en mi forma de diseñar y en mi vida personal.
Al final, la clase me dejó pensando en cómo los referentes no solo son fuentes de inspiración, sino también espejos que nos muestran quiénes somos y hacia dónde vamos. Los referentes, ya sean conscientes o no, forman parte de nuestro proceso creativo y nos ayudan a crecer no solo como diseñadoras, sino como personas.
Pensar en mis referentes y en cómo han cambiado a lo largo de mi carrera me hace reflexionar en cómo quiero que estos influyan en mi futuro. ¿Estoy eligiendo referentes que realmente alimentan la dirección en la que quiero ir? ¿O algunos de ellos me están llevando en direcciones que tal vez no son las más alineadas con mi visión? Quizás esta sea una oportunidad para revisar, con más consciencia, los elementos que elijo como inspiración para asegurarme de que realmente me ayuden a crecer y no me alejen de lo que quiero lograr.
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