Esta clase me hizo pensar en cómo el diseño siempre necesita algo que resolver para existir. Si no hubiera problemas, todo sería igual y el diseño no tendría sentido. A veces, esos problemas ni siquiera están ahí, sino que los creamos nosotros. ¿Realmente los problemas existen por sí mismos, o simplemente son construcciones de nuestra percepción? Me parece interesante que se hable de que el problema no es algo que exista en la realidad, sino que depende de cómo lo veamos. ¿Cuánto de lo que percibimos como un "problema" no es más que una oportunidad para cambiar nuestro enfoque? Nosotros decidimos qué cuestionar y qué no.
Lo bueno es que no tenemos que verlo todo como un problema. Elegimos qué queremos cambiar o mejorar con nuestro trabajo. En el fondo, diseñar no solo es resolver problemas, sino también saber qué cosas queremos desafiar o transformar. Y eso me parece la parte más creativa de todo.
Ahora, problemas cotidianos y problemas detonantes. Eso me hace cuestionar mi día a día, poder separar qué problemas tienen menor importancia de los que realmente me generan cierta tensión, transformación o crisis en mi vida. ¿Cómo puedo identificar qué problemas realmente requieren mi atención y cuáles simplemente son distracciones que nublan mi capacidad de concentración? Y quizás primero lo pensaba en un plano general, sobre todo releyendo lo que escribi en ese momento cuando claramente atravesaba una crisis, pero creo que es aplicable todos mis proyectos de ahora en más. Incluso creo que es algo que me pasa actualmente con mi tesis. ¿Cómo identifico eso y que puedo hacer para evitarlo?
Cuando nos pidieron pensar en un problema detonante, supe de inmediato cuál usar porque justo estaba pasando por uno. Mientras iba camino a FADU, no dejaba de pensar en qué hacer. Lo tomé como una oportunidad para aclarar un poco qué me estaba pasando. Mi problema se llama futuro profesional, y viene de que nunca trabajé en diseño salvo de manera freelance. Ahora que estoy por recibirme, siento que es súper importante tener experiencia para lo que viene después.
Mi problema principal está lleno de otros problemas más pequeños, y eso es lo que lo vuelve tan intenso. Cosas cotidianas, como repartir el tiempo entre el trabajo y la facultad, las pocas horas de sueño, o sentir que le dedico más tiempo al trabajo que a mis estudios, lo que a veces me hará cambiar las prioridades. Luego están los problemas más internos, como dudar de si realmente soy lo suficientemente profesional o técnica para el puesto, o ese miedo de empezar en un lugar nuevo y sentir que tengo que saberlo todo de inmediato, cuando la realidad es que estoy aprendiendo desde cero.
Lo que me parece increíble de todo esto es que un problema grande, de esos que te generan mucho estrés, termina desatando un montón de pequeños conflictos que juntos lo hacen sentir aún más enorme. ¿Por qué es tan fácil agrandar un problema cuando no lo miramos con perspectiva? ¿Qué puedo hacer para desglosar los problemas y enfrentarlos uno por uno sin abrumarme tanto? Viéndolo unas semanas después quizás no era tan terrible, pero al mismo tiempo creo que esos problemas detonantes son importantes en la vida de uno para tomar decisiones. Me parece súper importante tomarme el tiempo para pensar en estos problemas y desmenuzarlos, porque solo así puedo ver cómo enfrentarlos de una manera que realmente me funcione. Si no, se vuelve una bola de nieve imposible de parar. Reflexionar sobre ellos me ayuda a aclarar las ideas y encontrar una forma de resolver las cosas sin abrumarme tanto.
Considero que hice un buen análisis que me llevo a preguntarme y responderme.
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