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CAICAGUARE TOVAR, Indriany - CLASE 9

 CASO ELEGIDO


Podría nombrar muchos casos del cine que fueron totalmente revolucionarios en su momento y hoy en día están plasmados en cada libro de historia del cine por su gran relevancia, pero hay un caso que siempre me resultó llamativo, a pesar de que nunca había indagado en él para entender completamente su existencia, no fue hasta que en una clase de historia lo mencionaron y unos cuantos datos de color que, sin dudas, me volaron la cabeza. Ese es “El Manifiesto del Tercer Cine”, impulsado principalmente por Fernando Solanas y Octavio Getino en el ensayo “Hacia un Tercer Cine” de 1969, establece una serie de principios y pautas que definen las características y objetivos de este tipo de cine. Estas pautas están orientadas a crear un cine de resistencia y transformación social, destinado a los pueblos oprimidos y enfrentado a las estructuras hegemónicas, como el imperialismo cultural. Ahora bien, suena algo bastante políticamente correcto hoy en día, pero permíteme detallarte las bases y pautas principales de este manifiesto por un momento:

1. Cine como herramienta de cambio y liberación
El Tercer Cine es visto como un instrumento de lucha política y de resistencia. Para Solanas y Getino, el cine debe ir más allá de la mera representación o entretenimiento y convertirse en un medio que exponga las injusticias sociales, promueva la conciencia política y movilice a las audiencias hacia la acción. Su objetivo es generar una visión crítica de la realidad y animar al espectador a actuar en pro de cambios sociales y políticos.

2. Rechazo del cine comercial y de autor (Primer y Segundo Cine)
El manifiesto establece una distinción clara entre tres tipos de cine:
   Primer Cine: El cine comercial, alineado con los intereses de la industria y el poder dominante, especialmente el cine de Hollywood. Este cine, para estos autores, se centraba en el entretenimiento y busca beneficios económicos, sin un interés genuino en cuestionar la realidad o proponer cambios. (muy equivocados no estaban)
   Segundo Cine: El cine de autor, que es más personal y artístico, pero sigue siendo un cine que opera dentro de las estructuras del sistema, sin cuestionarlas profundamente. Aunque el cine de autor puede tener una mirada crítica, no logra la transformación social al quedarse en un enfoque individualista.
   Tercer Cine: Es un cine político, comprometido y colectivo, que se concibe como un arma de combate y busca directamente el cambio y la emancipación de los pueblos oprimidos.

3. Producción y distribución alternativas
El Tercer Cine no sigue las estructuras convencionales de producción y distribución. Se enfoca en una producción independiente y de bajo presupuesto, que permita un mayor control sobre el mensaje y el contenido. Este cine busca romper con los circuitos comerciales de distribución, utilizando canales alternativos como proyecciones en sindicatos, organizaciones sociales, comunidades y espacios alternativos. La idea es que el mensaje llegue directamente al pueblo, sin pasar por la censura o los intereses de los grandes medios de distribución.

4. Participación colectiva y horizontalidad
El Tercer Cine fomenta una estructura de producción y dirección más horizontal, donde los miembros del equipo participan de manera activa en las decisiones. Esto contrasta con el cine de autor, en el que el director suele ser la figura central. En cambio, el Tercer Cine promueve una creación colectiva en la que todos aportan, lo que se alinea con sus valores de resistencia y lucha comunitaria. La colaboración permite que el contenido sea más representativo de las realidades locales.

5. Estética de guerrilla
El manifiesto propone una estética de guerrilla, adaptada a las condiciones y recursos limitados que caracterizan a muchos países del Tercer Mundo. Este estilo se caracteriza por el uso de cámaras portátiles, grabación en locaciones naturales y una iluminación mínima o inexistente. La estética de guerrilla responde a la necesidad de adaptarse a las limitaciones económicas y, al mismo tiempo, a la urgencia de capturar la realidad tal como es, sin adornos ni filtros.

6. Realismo crudo y ruptura con la narrativa clásica
El Tercer Cine rechaza la narrativa tradicional de las películas de Hollywood, que tiende a ser lineal y estructurada. En cambio, propone una narrativa abierta y fragmentada, que puede incluir elementos documentales, testimonios, entrevistas y dramatizaciones. Este enfoque busca reflejar la complejidad de las luchas sociales y la diversidad de perspectivas en el contexto de la opresión y la resistencia. Este cine no busca ofrecer respuestas fáciles o conclusiones satisfactorias, sino desafiar al espectador a reflexionar.

7. Interacción activa con el espectador
El Tercer Cine no ve al espectador como un consumidor pasivo, sino como un sujeto activo que debe involucrarse en la narrativa y en los mensajes. Las películas buscan generar una experiencia de concienciación que movilice al espectador y lo convierta en un participante activo de la lucha. Las proyecciones muchas veces incluyen espacios de discusión y debate, donde los espectadores pueden expresar sus ideas y reflexiones, fortaleciendo así el sentido de comunidad y compromiso social.

8. Contenido político y social explícito
El Tercer Cine aborda de manera directa y explícita temas como el imperialismo, la explotación, la injusticia social, la lucha de clases y la opresión política. Estas temáticas reflejan las realidades de los pueblos del Tercer Mundo y su lucha contra los sistemas de poder dominantes. El contenido se centra en la experiencia de los sectores oprimidos, retratando sus vidas, sus luchas y sus esperanzas, y busca establecer una conexión emocional y racional con el espectador.

9. Ruptura con la concepción de cine como producto de consumo
El Tercer Cine rechaza la idea de que el cine sea un producto comercial. En su lugar, considera que el cine debe ser un medio accesible y popular, un “arma” en la lucha política que pueda estar al alcance de todas las personas. Los autores de este manifiesto creen que el cine, al ser un medio masivo, debe ser utilizado para educar, cuestionar y promover cambios en lugar de servir como un mero entretenimiento que distrae o adormece a las masas.

10. Flexibilidad en la forma y la técnica
Dado que el Tercer Cine pone énfasis en el contenido y el mensaje, no está sujeto a una técnica específica o a un estándar de calidad técnica. La flexibilidad en el uso de la forma y la técnica permite que las películas sean creadas con los recursos disponibles, sin preocuparse por alcanzar un nivel estético específico. Esto otorga libertad a los cineastas para adaptar su trabajo a las condiciones de producción en el contexto de los países en desarrollo.


Este manifiesto, desde mi perspectiva,  plantea una reflexión profunda sobre el papel del cine en la sociedad, desafiando las normas establecidas que han dictado cómo deben hacerse las películas, un modelo con el objetivo muy claro y meramente económico. Hace una invitación (un poco brusca) a preguntarnos si los criterios del “buen cine” son, al igual que en las diferentes ramas del diseño, un producto de estructuras culturales y económicas que responden a los intereses de pocos y excluyen las voces de muchos. ¿Es el cine que consumimos, en su forma y contenido, realmente representativo de las realidades de todos, o simplemente una expresión de quienes controlan los medios y recursos? 


Tal vez, como propone el Tercer Cine, sea necesario seguir cuestionando si esos patrones hegemónicos que nos dictan cómo debe ser el cine siguen siendo adecuados para una sociedad que busca diversidad y justicia, si bien, gracias a la cultura “woke”, esta diversidad pareciera ganar terreno…¿no es esta contrahegemonía la nueva hegemonía? ¿Están siendo verdaderamente otorgados espacios que den voz en el cine a quienes han sido históricamente marginados, y que lo haga desde formas nuevas, más honestas y menos dependientes de las viejas reglas?


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