Ir al contenido principal

GRUPO 4 - Clase 7

Problema detonante

Como sujetos nos enfrentamos constantemente a distintos temas que nos parecen problemáticos, y lo interesante es que cada quien lo hace desde su propia perspectiva, influenciado por el enfoque de las experiencias de nuestra mirada atravesada por nuestras propias vivencias. ¿Es posible que identifiquemos un problema no solo por la magnitud del mismo, sino por como nos afecta personalmente? Quizás lo que para una persona es solo una preocupación más, para otra es una crisis existencial. En este sentido, nuestras vivencias marcan lo que consideramos importante o urgente analizar. Lo que para una puede ser un problema relevante, para otra puede no tener tanta importancia, o simplemente no lo había visto de la misma manera. Pero, ¿qué hace que algo se convierta en un problema detonante para una persona y no para otra? La respuesta está en nuestras experiencias, en el contexto social, cultural y académico en el que nos encontramos, y en la manera en que hemos sido formadas para mirar la realidad. Lo que consideramos un "problema" es más una construcción personal y colectiva que una verdad absoluta, y esta construcción cambia a medida que nuestras perspectivas se amplían o se transforman a lo largo de nuestra vida.


La experiencia vivida en clase nos permitió reflexionar sobre cómo llegamos a identificar un "problema  detonante”, un concepto qué difiere de los problemas cotidianos. Un problema detonante no es solo una dificultad más, sino algo qué tiene el poder de sacudirnos, obligándonos a enfrentar una situación crucial. Esté tipo de problemas nos empuja al límite, al borde de una transformación o crisis personal, generando un cambio significativo. Pero ¿qué es lo qué hace qué un tema sea detonante para alguien y no para otra persona? Aquí se encuentra la complejidad del asunto: el contexto social, cultural y académico de cada individuo es lo qué moldea su percepción de lo que es un problema. Y esto en definitiva se produce porque un problema es un problema porque hay yo — ser humano, vivo y social— que lo determina como tal. Un problema aparece cuando se enuncia un yo. Y ese yo es subjetivo y tiene un recorrido propio. 


Durante la actividad, al compartir nuestros problemas detonantes, nos dimos cuenta de que nuestras experiencias de vida afectan profundamente como miramos la realidad. ¿Hasta qué punto nuestras vivencias y valores condicionan nuestra forma de abordar los problemas? Es interesante cómo, en un mismo espacio académico, podemos tener visiones tan distintas sobre lo que se considera un desafío. Mientras algunas compañeras planteaban cuestiones qué les parecían fundamentales, otras no las habían visto de la misma manera o ni siquiera las habían considerado cómo problemáticas. En este sentido, el intercambio nos permitió darnos cuenta de que nuestras miradas están inevitablemente atravesadas por nuestras vivencias, y eso afecta la manera en que entendemos y analizamos los problemas que enfrentamos. Llegamos a la conclusión, nuestros problemas al final detonan en todos los hábitos de nuestra vida, más allá de su surgimiento -en la facultad, en el trabajo, en nuestra casa- termina inevitablemente contaminando en todos los aspectos de nuestra vida, convirtiéndose en un problema proyectual.


Encontramos nuestro modelo común para hacer el módulo de sentido grupal. Él mismo tocaba puntos de contacto con nuestra experiencia facultativa. Lo que estudiamos y vivimos dentro de la facultad deja una huella en nuestra forma de pensar, nos genera un punto en común en nuestras vivencias donde nuestros contextos en parte se vinculan. Cuestiones que antes no nos parecían importantes, de repente se vuelven centrales porque hemos adquirido nuevas herramientas conceptuales o vivido experiencias que nos permiten verlas desde otro ángulo. ¿De qué manera el contexto académico influye en la forma en que decidimos qué analizar y qué ignorar? ¿De qué manera vamos a utilizar aquellas nuevas dudas que surgen a nuestro favor?


Coincidimos en que más allá de las diferentes disciplinas que estudiamos, el problema que siempre se repite es la búsqueda de nuestro rasgo propio, aquello que nos distingue de los demás, que nos hace ser diseñadoras con estilo personal. ¿Cómo nos diferenciamos? ¿De qué manera tengo que pensar las soluciones para que tengan mi rasgo distintivo? Si bien nuestros problemas detonantes individuales no nos coincidieron entre todas, esta temática en común nos atravesó en conjunto. De lo modélico del pensamiento faduense al del diseñador en general, la problemática se generaba por dudas que fueron creciendo en las clases compartidas.

Al final, lo más revelador fue entender qué los problemas detonantes son aquellos qué nos transforman, aquellos que nos obligan a movernos y buscar soluciones creativas. Son los que debemos tomar como inspiración, como puntapié para encarar un nuevo proceso de diseño. Nos enfrentan a una crisis, pero también nos brindan la oportunidad de crecer y evolucionar.

El diseño tanto académico como en la vida cotidiana, siempre encuentra sentido cuando hay algo que resolver, y es en esos problemas donde encontramos el verdadero motor de nuestra creatividad, la chispa que nos impulsa a seguir explorando y a reconfigurar nuestra manera de entender y construir la realidad.


Casado, Sofía

Grecco Karen

Alonso Rehor, Victoria

Valentina Soto Caicaguare Indriany

Comentarios

Entradas populares de este blog

CAICAGUARE TOVAR, Indriany - CLASE 12

  RESONANCIA “La idea de resonancia impone no hacer foco en una experiencia particular…” Escribo sin pensar ¿Qué es escribir sin pensar? Creo que siempre pensamos, incluso dormidos.  ¿Soñar no es una forma de pensar? Estás generando ideas.  ¿”Soñar” es igual a “Ideas”? Yo creo que, de alguna forma, sí. Siempre pienso, incluso cuando no pienso, pienso que no pienso. Es muy extraño ser siempre consciente, lo único inconsciente es mantenerte vivo, hablando sobre el organismo y eso que el cerebro hace automáticamente. ¿Cuándo morimos pensamos que morimos? Creo que hay una conciencia de eso ¿Qué tipo de diseñador quiero ser? ¿Quiero ser diseñador? No sé si quiero diseñar, quiero hacer lo que quiero hacer, y ahora no quiero diseñar, quizás más adelante, en el futuro. Ahora quiero otras cosas, un poco más complejas.  Como ser feliz  ¿Ser feliz es un objetivo? Pero… si ser feliz es un objetivo, ¿Cómo lo logró? ¿Debo hacer algo para eso? ¿Diseñar me dará felicidad? Ser f...

CASADO, Sofía - CLASE 1

  Quién es yo Yo es un ente que vive y tiene la necesidad de experimentar para sentirse viva. Desde lo aventurero a lo personal y a lo académico, yo es una búsqueda constante de encuentro conmigo. Siempre piensa que se encuentra estable pero que hay más . Más conocimiento, más por ver y más por vivir. La frase “ser viajero, no turista” resonó en mí. Cómo siempre intento “vivir”, sintiendo que a veces paso por alto una situación sin hacerlo. Como siempre necesito más pero a la vez estoy conforme con mi situación momentánea. Mi yo ambicioso que no quiere perderse nada y que al mismo tiempo siente perderse todo. Me veo desde afuera y veo como mi ser pasa el día siguiendo un cronograma al que todo llega pero por poco se le escapa. Completo mi rutina de experiencias distintas, llenando los casilleros de la agenda de actividades diversas que vacilan entre estudio, ejercicio y actividades sociales, dejando de lado momentos de autoconocimiento como el mismo de reflexión. Me ví des...

SOTO, Valentina - Clase 12

Cómo el entorno y los espacios influyen en mi proceso como diseñadora, y cómo esa influencia puede ser más poderosa cuando me animo a soltar el control. Me doy cuenta de que a menudo busco tener todo definido y claro, casi como si ese control me diera una seguridad que necesito, tal vez por miedo a que mis ideas no sean lo suficientemente fuertes o a que no se vean como espero. Esto me hace pensar si, al querer mantener todo tan estructurado, estoy en realidad limitando algo importante dentro de mí, una conexión o un impulso creativo que podría enriquecer mi trabajo de maneras inesperadas. Pensé en cómo, cuando realmente me dejo llevar, empiezan a surgir conexiones que no había previsto y que al final terminan dándole un sentido más auténtico a lo que estoy haciendo. En esos momentos que todo fluye, siento que lo que hago no está desconectado de mi entorno, sino que es una extensión de eso. Me doy cuenta de que hay lugares que me inspiran y que, al estar en sintonía con ellos, la creat...