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LASSALLE Luz - Clase 11

 ¿Puedo mantener mi esencia en un mundo que me exige cambiar todo el tiempo?

Cada vez que pienso en el futuro como diseñadora, esta pregunta vuelve a aparecer. En el diseño, siempre hay una presión por adaptarse, por estar al día con las tendencias y por satisfacer las demandas del mercado. Pero a veces siento que, en esa carrera por “encajar”, corro el riesgo de alejarme de lo que realmente me define. ¿Qué pasa si, en el afán de gustar o de ser “relevante”, pierdo el contacto con lo que hace único mi estilo y mi manera de ver el diseño? ¿me llamaran por mi estilo único algún día o siempre sera para hacer lo que quiere un otro? 

Esta pregunta me hace pensar en lo importante que es tener claro qué quiero conservar. Siento que si pierdo esa base, ese “núcleo” de lo que me gusta contar y de lo que me motiva, podría terminar creando cosas que ya no reflejan quién soy, o incluso que me hagan sentir incómoda. Creo que el desafío está en encontrar un equilibrio: aprender a adaptarme y a evolucionar, sin que eso signifique traicionar lo que más valoro de mi estilo. Me doy cuenta de que tal vez es hora de definir esos elementos “intocables” de mi trabajo, esos valores o rasgos que siempre quiero preservar, sin importar las demandas externas. Pero otro miedo que me surge en base a esto es, ¿Cuáles son los rasgos que me distinguen? Algo que me persiguió a lo largo de la carrera es notar que capaz no tengo un detalle único, algo que me define, me cuenta mucho confiar en lo mío por eso siempre me termino adaptando al otro o a lo que al profesor mas le va a gustar y esto me hace preguntar si voy a tener algo a destacar que en un futuro me llamen por lo que soy y no siempre seguir a un otro y hacer lo que me piden. 

En un mundo que parece destacar la novedad constante, me doy cuenta de la importancia de recordar lo que realmente quiero que mi trabajo refleje. Si pierdo contacto con ese ‘núcleo’, podría terminar creando cosas que ya no se sienten mías. Creo que el verdadero desafío está en definir esos elementos ‘intocables’ que me definen, que quiero conservar, esos rasgos únicos que, aunque pequeños, son la muestra de mi Yo, de mi visión, como diseñadora.

¿Podré vivir de manera libre, como freelancer, confiando en mi propio talento para conseguir clientes?

A medida que me acerco al final de mi carrera, esta pregunta me persigue cada vez más. El sueño de trabajar en libertad, sin la estructura de un jefe o una empresa, es algo que me motiva muchísimo. Imagino una vida en la que mis horarios, mis proyectos y mi creatividad son míos, y en la que cada cliente que llega lo hace porque confía en lo que soy capaz de hacer. Pero también sé que vivir del freelance no es tan simple como solo tener talento. Es cierto que el freelance implica confiar plenamente en mis decisiones creativas, un reto que aún me da vértigo o miedo. Pero me doy cuenta de que cada paso en este camino me da la oportunidad de aprender, de desarrollar mi propio estilo y de confiar más en mí misma. Me pregunto: ¿seré capaz de generar suficiente confianza en los demás para que quieran invertir en mi trabajo?

Esta duda me hace cuestionar si el camino freelance realmente es una opción para mí, y si podré construir esa base de clientes fieles que me permita mantener mi estilo de vida libre. A veces pienso en la competencia, en la cantidad de diseñadores y creativos que también están buscando su lugar, y me pregunto si mi voz, mis ideas y mi estilo serán lo suficientemente fuertes para destacar en un mundo tan saturado.

Al mismo tiempo, quiero confiar en que hay algo único en lo que ofrezco, en que mis experiencias, mi perspectiva y mi estilo pueden resonar con las personas adecuadas. Siento que el desafío está en encontrar mi propia “tribu”: aquellos que valoren lo que hago y que no solo busquen un diseñador, sino a alguien con quien conectar. Tal vez, al final, el éxito en el freelance no dependa solo de captar clientes, sino de construir relaciones basadas en la confianza y en una pasión compartida por la autenticidad.

Pero el miedo mas grande que surge al pensar en esto es, soy YO capaz de confiar en mi? puedo salir de la cómoda? porque es fácil seguir las instrucciones del otro, cumplir con tareas dadas y tener un fin, pero cuando ese rol superior no esta, sabre que hacer? soy capaz de pensar y crear algo exitoso, que solucione y toque en un otro? Preguntas que resuenan en mi y estoy en camino de poder ir encontrando sus respuestas en cada paso que doy. 


Al final, sé que el camino será de aprendizaje constante, lleno de descubrimientos sobre lo que realmente significa para mí ser diseñadora. Aunque hay dudas, quiero mantener la confianza en que, con cada paso, estoy construyendo un diseño más auténtico, más fiel a mí misma y con la esperanza de que ese camino me lleve a resonar en la vida de otros.

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